Michelin 2013, de nuevo injusta y desconcertante

En los días previos a la presentación de la Guía Michelin 2013 eran muchos los comentarios que circulaban en las redes sociales augurando una generosa lluvia de estrellas. Los primeros los leía con rotunda incredulidad, nada extraño después de años de grandes decepciones, pero a medida que veía que se repetían quise tener algo de esperanza, confiar en un cambio de rumbo, esperar que se hiciese justicia con quienes considero han hecho sobrados méritos.
Un año más, una edición más, vuelvo a preguntarme: ¿dónde está el criterio?
No, no necesito que me expliquen cuales son las reglas escritas, las que según la guía se deben cumplir para que un restaurante sea merecedor de 1, 2 o 3 estrellas. Me refiero a lo que no se dice, a un misterio oculto que nadie desvela, a una subjetividad que no debería existir en estos casos. ¿Política, simpatía, envidia, castigo por no saber reconocer lo que otras guías sí?
No sé, pero no lo entiendo, y no voy a poner en tela de juicio las estrellas concedidas, que por otra parte bienvenidas sean, pero considero que unas llegan muy rápido y otras se hacen esperar demasiado.
Merecidísima, esperada y más que justa la tercera de Quique Dacosta, de quien por cierto tengo pendiente el post de mi última comida allí.
Pero, ¿y la tercera de Mugaritz? ¿Realmente ha habido justificación para no habérsela dado? ¿Creen los señores comisarios de la guía que Mugaritz no está a la altura de ese reconocimiento? ¿Qué ha pasado, que en lugar de la patata al caolín se comieron una piedra y se les indigestó?
No hay explicación para ello, igual que no la hubo durante años cuando se esperaba en El Celler de Can Roca. Solo me ronda una palabra por mi cabeza para denominar esta inmensa “cagada”, con perdón, y es INJUSTICIA.
Al Olimpo de los 3 estrellas no sube Mugaritz, pero también lo hace Eneko Atxa con su Azurmendi. Me alegro enormemente por él y aunque hace casi dos años que lo visité considero su cocina a la altura de este premio, pero debo hacer otra pregunta: ¿esta tercera estrella no llega muy seguida de la segunda? Se supone que no es algo muy habitual en Michelin, o dependiendo del restaurante/chef sí?
Hay dignos merecimientos, sin embargo las dudas los superan. No quiero hablar de restaurantes que no he visitado, por cuestiones obvias, pero de los que conozco son varias las dudas. Por decir alguno, aparte de Mugaritz que es el más flagrante, vienen a mi mente Atrio, Aponiente, Can Jubany, Zuberoa……
Sea como fuere, Michelin consigue de nuevo que se hable de ella, y por desgracia sigue siendo una referencia en el mundo de la gastronomía tanto para la mayoría de cocineros como para la mayoría de amantes del buen comer.
Esperemos que en la próxima edición la objetividad y la honradez ganen a la sinrazón.
Felicidades a los premiados y ánimo a los injustamente malogrados.

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DIVERXO: ARTE EFÍMERO

“Mariposas en el estómago” es el presagio que escribía en mi twitter de camino a Diverxo. Una sensación que en un primer estado se debía a los nervios y durante el almuerzo se convertía en emoción, en excitación, en felicidad. Un presagio que figura también, por auténtica casualidad, en las reflexiones de David Muñoz que se entregan impresas en una hoja de papel al iniciar el menú.
Este post quizás sea uno de los más complicados que escribo, y es que comentar la cocina de Diverxo se me hace muy difícil. No sé si por ser tan diferente a lo que conozco o simplemente porque enmudezco ante esta increíble experiencia.
La meteórica carrera de David es inusual. Con 32 años y en tan solo 5 con Diverxo ha conseguido grandes reconocimientos, entre ellos 2 estrellas de la muchas veces irrazonable guía Michelin.
Aunque los premios hayan llegado con cierta prontitud, no puede ponerse en duda su merecimiento. El riesgo también debe gratificarse y David es un auténtico temerario, cualidad que admiro en esta profesión. Siente una desmesurada pasión por su trabajo y es extremadamente coherente con su filosofía, esa que no le permite ausentarse de su restaurante más que en muy excepcionales ocasiones.
En la cocina de Diverxo se combinan los sabores de Asia, de América y de Europa de manera magistral. La experiencia gustativa es profunda, penetrante, única. Nunca había disfrutado de esta manera de sensaciones tan dispares e intensas; picantes, ácidos, dulces, amargos, cítricos, especiados, todos ellos en perfecta consonancia y acentuados sin complejos.
El atrevimiento con el que se reúnen sabores e ingredientes es el mismo con el que se presentan los platos. La original y preciosa vajilla, como lienzos en blanco, los eleva a la categoría de arte. El servicio de algunos de ellos en secuencias los hace divertidos. El afable trato de Ángela, cómplice personal y profesional de David, humaniza la representación.
La original y personal propuesta gastronómica se presenta en tres menús. Diverxo es el que da nombre al más extenso, a continuación en fotos.
Los adjetivos comunes en todo el recorrido son apetitoso, suculento, y exuberante, por lo que no me excederé mucho más en descripciones.
Iniciando el menú, el aperitivo de la casa, Edamame con ajada de ají amarillo
Coco verde. Guiso frio y acidulado de pochas, zamburiñas y berberechos. Fritura estilo Diverxo. Se sirve en 3 fases: El guiso por un lado y la fritura en dos partes, siendo la tercera unas ancas de rana adobadas deliciosas.

Patatas canarias guisadas con miso, morcilla, erizo y mejillón de roca

A continuación dos “Dim Sum” para comer con las manos:

El Posticker shanghai de capón, su caldo emulsionado, carabinero adobado en chiles y shitake. Una composición genial además de rica.
Y el Mollete chino de curry rojo de pintada, su cresta y quisquillas con espuma de la cerveza. También presentado en 3 partes: Mollete, cresta y quisquillas en este órden. Impresionante.

 

Sopa agria de rabo de toro, anguila ahumada, fideos del mar (que son angulas). Sandwich crujiente de rabo de toro y angulas. 2 secuencias, 2 gratas sorpresas a cual mejor.

Kimchee de fresas, yogurt y café con chipirones de anzuelo a la llama directa del wok.
Ventresca tibia de bonito, asada en brasas de sarmiento, huevo frito, allioli de ajo negro y salsa de kimchee. Deliciosa. Llena de marcados matices.

Rape chifa versión glaseado exprés. Se acompaña de puerro tostado, brotes de guisantes, sésamo negro y crujientes de patata violeta. Precioso plato y mejor rape. Increíblemente jugoso.

Buey asado con condimento de arenque con tomate, tamarindo, coco y cacao. Sorprendente plato, claro ejemplo de los nuevos usos que dan en Diverxo a la proteína animal. La importancia del arenque viene dada por el sabor que aporta a la carne. Es una forma diferente de sazonar realmente deliciosa.

Civet de bacalao negro al jabalí, acompañado de cera vegetal, vainilla y regaliz. Genial plato de carne que no es carne. Tenemos la potencia de la caza con la textura y gelatinosidad del pescado. Una trampa visual que es un regalo para el paladar.
En esta ocasión, la elección del vino que ha acompañado toda la comida no ha sido muy acertada a mi gusto, no por el vino en sí que es excelente, sino por la complejidad de los sabores que encontramos en todos los platos. Un Ataulfos 2009 Jiménez-Landi que sin duda habrá que probarlo en otra ocasión.

En el apartado de postres tres riquísimas proposiciones, bellas y gustosas.
Melocotón blanco con tomillo limón, yogurt y azafrán. Agradable y ligera combinación.
Guayaba, ruibarbo, mantequilla y pimienta rosa
Chocolate con leche, lapsang souchong (té ahumado), wasabi, yuzu (cítrico) y pimienta sansho. Espectacular postre de sabores intensísimos.

 Tras este singular recorrido por los sabores de diversos continentes, complementarios en ocasiones y encontrados en otras, tras descubrir productos desconocidos por mí, experimentar con combinaciones sin referente y disfrutar de una belleza en la composición de los platos extraordinaria, solo puedo describir la visita a Diverxo como ÚNICA (en mayúsculas). Un obsequio para los sentidos, una provocación de las papilas gustativas sin igual.

Restaurante DIVERXO
Calle del Pensamiento, 28. Madrid
Tel. 915700766
www.diverxo.com

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ATRIO: el corazón de Cáceres palpita apasionado

Hace aproximadamente año y medio que Toño Pérez y José Polo veían realizado un sueño muy ansiado con la apertura de su nuevo Atrio. Situado en el lugar más privilegiado de Cáceres, el casco antiguo, la oferta gastronómica de Atrio se completa con un Relais&Chateaux de 14 lujosas habitaciones.
Las nuevas instalaciones se integran perfectamente en un entorno único y sus interiores son espaciosos al mismo tiempo que acogedores, sobrios  y decorados con un estilo muy atractivo. Gracias a un bonito patio, sala y cocina gozan de una inmensa luz natural que aporta aún más amplitud.
Y, ¿qué decir de la bodega? Pues que es una verdadera joya. Junto con la del Celler de Can Roca, es la más imponente que he visto. Un merecido espacio donde mostrar las miles de botellas que José ha ido atesorando durante años y que orgulloso ofrece visitar solo entrar al restaurante.
Un orgullo que también muestra Toño en su estancia, la cocina. Motivos tampoco le faltan, pues es igualmente espectacular.

Está claro que en la transformación que ha experimentado Atrio mucho tiene que ver su nueva ubicación, pero desde la última vez que les visité, hace ya unos siete años, ha habido muchos otros cambios. No solo las ganas por enseñar sus estancias, algo comprensible, si no la mejora en el servicio de sala, muy atento y más cercano a mi parecer, dispuestos a desvelar cualquier detalle que pregunto sobre los platos.
También el cambio en la cocina, algo que sorprende a Toño porque dice no ser muy consciente, pero que yo veo muy evidente. Mi recuerdo del antiguo Atrio es el de una cocina mucho más contundente, más clásica. Mi sorpresa, muy agradable por cierto, ha sido encontrar una cocina más sutil, ingeniosa, con una base que sigue siendo tradicional pero con incuestionables concesiones a la creatividad.
Fiel a mis ansias por experimentar cuantas más sensaciones mejor, me rindo al menú largo y al ofrecimiento de Toño por incluir una propuesta adicional, el Caviar en 4 pases, un atrayente juego de texturas con tres ingredientes comunes: caviar, apio-nabo y remolacha.
El primer plato, pues, corresponde a ese primer pase, el Caviar en Papel. Sobre una crema de apio-nabo, un crujiente de remolacha y caviar.
El segundo pase, el volcán, cremoso de apio-nabo y remolacha coronado por caviar.
Le sigue el Macaron, una esponjosa remolacha rellena de apio-nabo y caviar.
Y el cuarto pase, el huevo frito con caviar.
Todos ellos exquisitos. La primera muestra de grandeza.

Continuamos con un Capuccino de foie, hongos y maíz, delicioso al mismo tiempo que divertido; y con la Gamba marinada, ensalada de brotes y crema agria, presentada en carpaccio. Sencillamente impresionante. Delicada y con un grato punto agrio-salado aportado por la crema y unos toques de caviar.
La Ostra con jugo tibio de melisa, meloso de apio-nabo y mostaza  es sensacional. Un gran producto como esta ostra, tratada con un respeto absoluto y aderezada con esta combinación de sabores realmente emociona.
Tras los productos del mar, una genial combinación de mar y montaña, la Loncheja ibérica, calamar y curry. Un plato atrevido, gustoso y muy vistoso.
Y otro plato para aplaudir, la Cigala en gabardina verde y tierra de aceite, un nuevo juego de texturas y sabores excelente. Alga y espinaca para la crema y el crujiente, y aceite texturizado con maltodextrosa para la tierra. Muy ingenioso.

Un suculento Rape asado con boletus y rebozuelos, servido sobre un sabroso jugo de crustáceos, al que sigue un Pichón reposado en jugo reducido de avellanas que es de 10. Melosísimo, en su punto perfecto de cocción, y muy bien acompañado por un jugo, casi en demi-glace, que está riquísimo.
Acompañando el menú, un grandioso Jamet Côte-Rôtie de 1999. Intenso pero fresco, con notas de frutos rojos y equilibrado. Había probado en Noma el de 2005, pero esta añada me ha gustado más aún.

Pasamos a los postres con un producto con el que esperaba reencontrarme. Uno de los más nítidos recuerdos que tengo de la época anterior de Atrio. Binomio de Torta del Casar en contraste con membrillo y aceite especiado. Me encanta este queso y en este postre se presenta en helado y al natural y con el toque dulce del membrillo y el aceite de vainilla que tan bien le queda. Magnífico.
El Tocinillo con helado de yogurt y tierra de cacao sorprende por su equilibrio en dulzura. Da la sensación que debe ser algo empalagoso y resulta muy ligero.
Aquí debía acabar el festival, pero Toño se deja llevar por el entusiasmo, algo que le agradezco, y me impresiona con otros dos postres. El Chocolate en texturas, un verdadero lujo para los amantes del chocolate, muy goloso. Y la Cereza, una “falsa” picota hecha de su propio jugo y cuyo hueso es un pequeño bombón de chocolate blanco con canela. Divertida, curiosa, sin perder la esencia original de la picota.
Con estos platos dulces, dos proposiciones de José: una copa de Chateau du Vieux Moulin, procedente de Loupiac, una región de Burdeos, agradablemente dulce y con un toque especiado, genial para los dos primeros postres. Y para los dos últimos, una copa de Pedro Ximénez de Bodegas Hidalgo, ideal sobretodo con el chocolate.  

Finalmente, junto con los cafés, las Golosinas y entretenimientos de sobremesa, macarons de limón, trufas de chocolate negro, magdalenas y la golosina de frambuesa.
Me reitero en mis comentarios, pero es que realmente pienso que el salto cualitativo de Atrio es espectacular. Quizás no para quien haya seguido su trayectoria año tras año, pero si para quien tiene un recuerdo relativamente lejano.

Me ha cautivado por completo por lo que espero repetir experiencia y, si es posible, completarla con una estancia en su impresionante hotel.

Restaurante-Hotel ATRIO
Plaza San Mateo, 1. Cáceres
Tel. 927242928
www.restauranteatrio.com

 

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TA-KUMI: Sugerente cocina nipona a orillas del Mediterráneo

Mi afición por la gastronomía japonesa viene de bastante lejos. Entonces, en Barcelona, Yashima empezaba a ser el referente. Más tarde vendrían Shunka, y posteriormente Koy Shunka, en los que me convertí en una gran apasionada de este tipo de cocina.

Mi humilde conocimiento crítico se ha formado en los restaurantes de la ciudad Condal, ya que todavía no he podido tener la oportunidad de visitar el soñado Japón, pero creo poder reconocer una buena elaboración y un buen producto, dos características que son las primeras que se perciben en TA-KUMI.

No dudaba de la calidad de este restaurante, pues tenía referencias muy verosímiles, pero incluso así he tenido una agradabilísima impresión.
Además de técnica y producto, otra cualidad a destacar es la hospitalidad. Álvaro Arbeloa, chef co-propietario de TA-KUMI junto Toshio Tsutsui, es el perfecto anfitrión. Sin sus sugerencias, explicaciones e impecable trato estoy convencida que la experiencia no hubiese sido la misma.
Sus propuestas empiezan con un Tataki de atún con sésamo y una ensaladita de alga wakame. Un entrante buenísimo que ya deja entrever la calidad del género que seleccionan y el dominio de la técnica.


No hay mejor plato en un restaurante japonés para exhibir su producto que un Sashimi. La elección de Álvaro creo que no podría haberse mejorado. Dos pescados que me encantan, un excelente salmón, atún en dos versiones, en taquitos con miso y toro de atún, espectaculares ambos, y la gran sorpresa, el pez mantequilla. Este último, desconocido para mí, me ha encantado, se deshace literalmente en la boca. En TA-KUMI lo marinan con aceitunas verdes, lo que le confiere un sutil sabor muy agradable.
Acompañando este sashimi, un sustituto del jengibre encurtido que se suele poner, un rabanito baby que ejerce la misma función.


Los Niguiris son también alucinantes. Una ventresca de salmón que se acaba con un toque de soplete lo que le da un gusto muy diferente, diría que de umami; el Negitoro, jugosísimo; y el de pez mantequilla, que en su presentación como niguiri se adereza con boletus y trufa. Espectacular.


Otro regalo para el paladar es el Tempura Roll de langostinos y espárragos verdes. Había probado alguna versión de este tipo de roll, pero rebozados por fuera, lo que los hace más pesados. En este no se reboza el exterior sino el langostino y espárrago con lo que se consigue que, además de sabroso, sea ligero.


A continuación unas Gyozas, empanadillas japonesas de carne, hechas al estilo tradicional. Este es un plato que yo no hubiese pedido pero, por suerte, dejar que te ofrezcan tiene su recompensa. No recuerdo haberlas probado mejores.


Para acabar, el toque dulce; la Crema tostada a la citronela con lichis, una especie de crème brûlée infusionada con citronela y vainilla y acompañada con lichis, quizás algo azucarada para mi gusto, y el Marfil pasión, un cremoso de fruta de la pasión y chocolate blanco, una rica combinación entre notas ácidas y dulces, más equilibrado en dulzor.


Solo hay un detalle con el que pienso que la visita hubiese sido “redonda”, y es que creo que un restaurante con las cualidades de TA-KUMI necesita de una barra con vistas a la cocina. Quizás sea demasiado evidente, pero ver un buen trabajo en el arte del sushi es muy emocionante.
Estoy segura (y yo no sé nada….) que esta idea ya ronda por sus cabezas, por lo que solo les queda llevarla a cabo y seguir en su estándar de calidad y servicio.

Sin duda alguna, los amantes de la cocina japonesa que estén por Marbella tienen una parada obligatoria en TA-KUMI. No es un japonés más, no defrauda.

Restaurante TA-KUMI
Marbella (Málaga)
www.restaurantetakumi.com
Tel. 952770839

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Film&Cook: apto para todos los públicos


Tenía una espinita clavada por no haber podido asistir a la primera edición de Film&Cook y debía sacármela. Para ello, nada mejor que una sesión doble durante todo el fin de semana.
Este festival es el primero en Barcelona que aúna cine y gastronomía y las propuestas de esta segunda edición han sido realmente interesantes.
Un amplio programa en el que demostraciones de chefs, talleres y films relacionados con el mundo de la cocina han sido las opciones sugeridas.
Film&Cook es una buenísima opción para acercar la alta gastronomía tanto a aficionados como al público en general curioso de saber algo más sobre los restaurantes y chefs más influyentes del panorama culinario actual.
Existen diversos congresos muy importantes en los que disfrutar de magníficas ponencias, pero enfocados principalmente a profesionales. En el caso de este festival, las demostraciones más que descubrir elaboraciones o técnicas pienso que pretenden acercarnos a la historia, la filosofía, la vocación, el escenario, etc., de importantes restaurantes de una manera más informal y no tan académica o técnica, todo ello explicado en primera persona por sus protagonistas o bien a través de sus relatos en forma de documental o película.
El sábado disfruté de las explicaciones de dos grandes cocineros a los que admiro muchísimo, Joan Roca del Restaurante “El Celler de Can Roca” de Girona, y Paco Pérez del “Miramar” de Llancà.
Un paseo por la memoria, la técnica, el producto, por la experiencia que supone degustar la cocina de dos referentes de la cocina catalana que han traspasado fronteras.
El domingo, tres emocionantes films, tres relatos cautivadores. “Entre les Bras”, la historia de una difícil decisión, el posible “traspaso de poderes” entre Michel Bras y su hijo Sébastien, una determinación complicada a la que el gran chef francés se resiste.
En otra sesión, “Mugaritz BSO”, una seductora relación entre música y gastronomía. El músico Felipe Ugarte en colaboración con Andoni Luis Aduriz y su equipo componen la melodía de una historia que se explica a través de diversos platos convertidos en iconos de Mugaritz. Un proyecto que abre una nueva perspectiva, que reinterpreta el lenguaje culinario del considerado tercer mejor restaurante del mundo.
El último pase es un relato conmovedor, “Jiro: Dreams of Sushi”, la biografía del que dicen es el mejor chef de sushi, quien con 85 años no piensa en retirarse y todavía sueña con hacer el sushi perfecto.
No quiero desvelar más detalles. Creo que como en toda experiencia, es preferible descubrirlas por uno mismo.

Mi impresión personal acerca Film&Cook, al margen de algún problema técnico con los audiovisuales de las demostraciones que he visto, es muy satisfactoria, no obstante pienso que es un evento que necesita de algo más de publicidad, de repercusión mediática, para conseguir captar una mayor afluencia de público.
Espero que el balance de los organizadores haya sido positiva también en esta segunda edición para así poder seguir disfrutando de muchas otras.

Todos los detalles del Festival en: www.filmandcook.com

 

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Aponiente: Degustando el mar

Unos de los primeros recuerdos que tengo de Ángel León, o por lo menos el que ha permanecido en mi memoria con mayor claridad, pertenece a uno de los episodios de la primera temporada de “El Chef del Mar”. No puedo decir que guiso hacía, sólo que me cautivó su pasión por el producto, el amor con el que lo trataba y la destreza con la que se desenvolvía. Cocinaba en un barco pesquero el “tesoro” que orgulloso había ayudado a conseguir, y la simpleza de la escena me sedujo de una manera asombrosa.
Desde esa escena hasta hoy ha pasado mucho tiempo, y aunque los inicios de Aponiente fueron duros, en los últimos años Ángel y su tripulación han recibido reconocimientos que los han situado en la élite del panorama culinario.

Solo ha sido una visita, pero creo que hoy sí puedo decir con conocimiento de causa que los premios y menciones con los que se les ha recompensado son más que merecidos, y está claro que son el resultado de un duro trabajo, además de una sensibilidad y profesionalidad extraordinaria.
La cocina de Aponiente es muy particular, arriesgada, sutilmente técnica, original y divertida, pero sobretodo con sabor.
Mi gran sorpresa ha sido precisamente eso, el sabor. No sé por qué motivo pensaba que me encontraría gustos más suaves o planos y mi fascinación se debe a todo lo contrario.

La singularidad de un menú basado al completo en producto marino ha sido otra de las características que me han seducido, pues aunque sabía que era así, no podía imaginar que el discurso fuese tan congruente. Incluso los platos que parecen más inverosímiles tienen un sentido.

Y para la tripulación solo puedo tener palabras de agradecimiento. La atención ha sido más que impecable. Amables, cercanos y pacientes con mis insaciables deseos de conocimiento.
El primer divertimento llega de su mano con el menú degustación impreso en forma de historieta ilustrada. El título: Mundo Abisal, un gran presagio.
Y cada página, un divertido dibujo, un plato sorpresa, una emoción.
La historia se inicia con una piel de morena frita, a modo de riquísimas y crujientes cortezas, y con los embutidos caseros marinos: una rodajita de catalana, otra de caña de lomo, salchichón, chorizo y la tostadita de sobrasada. Excepto la sobrasada que está hecha con caballa, el resto los hacen con mújol. Insólitamente deliciosos, como también lo es la focaccia de camarones que les acompaña.
El amor de Ángel León por el mar y sus productos es más que evidente, pero también lo es su apego a su tierra gaditana, cuyo recetario tradicional está muy presente en la elaboración de muchos de sus platos.
El primer ejemplo llega con el Mollete Antequerano, en esta versión hecho al vapor y acompañado de manteca colorá y con lomo de atún al aceite. Delicado y esponjoso. Muy rico.
A continuación, una de las grandes sorpresas para mí. Me encanta la burrata, y creo haber probado burratas italianas buenísimas, pero esta propuesta tan original me ha alucinado. Queso del mar, como aparece en la carta, hecho con leche de vaca y grasa de pescado, yogur, plancton marino y erizo de mar, abierto y aderezado en la misma mesa con una pizca de aceite, sal y pimienta. Una verdadera delicia.

Le siguen una sardina sobre una tosta salada y un jurel con pastela, una especie de pasta filo marroquí, ambos perfumados con brasas de huesos de aceituna. En Aponiente se enaltecen pescados populares a la categoría de auténticas estrellas y este plato es un gran ejemplo. Excelente.
El último aperitivo es una gustosa infusión de algas con burgaillos, servidos en un vaso, y unas cañaillas guisadas como los caracoles de tierra. Un juego de moluscos muy ameno.

Otro guiño a la cocina tradicional viene en forma de zanahoria pero en realidad es una puntilla (cría de calamar) en escabeche de zanahoria y comino. Tan divertida y curiosa como deliciosa.
Y llegados a este punto, una pregunta, ¿a qué sabe el mar? La respuesta en esta latita de plancton, berberechos, gelatina de la propia agua de cocción del berberecho, piel de pepino y limón marroquí. Sin duda va a ser de aquellos platos que perduren en mi memoria eternamente.
Como dice una de las viñetas de la carta, el pescado clandestino que quiso ser un surimi de cangrejo. Un plato muy bello visualmente, aunque la foto no le haga demasiada justicia, hecho con tomaso, un pescado de la familia del tiburón, infusionado con zumo de remolacha para conseguir el aspecto de surimi. Acompañado con rábano y queso Payoyo.
Luego, de nuevo un pescado habitualmente poco apreciado, o poco utilizado en la alta cocina,  que resulta asombroso en esta receta; una caballa cocinada a 60º en su propio adobo, de textura excepcional, servido con mahonesa hecha con la propia grasa de este pescado, plancton y con un toque de harissa.

Notas ácidas y también balsámicas para el agradable gazpachuelo con mejillones de roca de Conil. Los mejillones están rellenos de pan frito, lo que da al plato, además de sabor, un juego de texturas interesante.
Seguimos  con un “ajoblanco”, o mejor dicho “verde”, con plancton, algas y huevas de pez volador. En el centro del plato una gamba blanca con el jugo de su cabeza. Se percibe un sutil toque de wasabi y de limón marroquí. Grandioso plato.

Muy gustoso, a modo de ravioli, el calamar de potera relleno de estofado de calamar sobre una infusión de menta-poleo y mojama.
Recordando a los guisos de las casas gaditanas, langostinos de Sanlúcar sobre un intenso jugo de galeras y coñetas verdes (un tipo de cangrejo). El arroz que “alimenta” estas elaboraciones en la cocina tradicional, aquí son unos mochis.

Esperado, muy esperado era para mí este plato. El fitoplancton cremoso acompañado de puntillitas rellenas de allioli. Había visto a Ángel León hacer este arroz y deseaba probarlo fervientemente. Perfecta la cocción y muy cremoso. Por describir una receta familiar, me ha recordado algo a un arroz negro. Expectativas más que superadas.

Finalizando la “parte salada”, dos propuestas bien pensadas para aquellos que puedan echar en falta algo de carne. Por mentira que parezca, en textura y aspecto lo son, incluso en gusto se asemejan.
Emulando un cochinillo, la ventresca de róbalo (lubina) con piel de cerdo crujiente. Bajo él un fondo hecho con las espinas del pescado y huesos de cerdo. Increíble, incluso irracional, pero excelente.
Y el rabo de toro que no es de campo, sino de mar….. Con dos partes muy melosas y gelatinosas del atún, el galete y la parpatana, se consigue una textura impresionante que realmente parece la del rabo de toro estofado. Se sirve con una patata con bearnesa.

Dos últimos platos impactantes que dan paso a dos postres. Un ligero helado de manzana verde, wasabi, hinojo y plancton marino, que aparte de buenísimo es muy digestivo; y un alfajor de Medina Sidonia, por suerte bastante menos dulce que los alfajores tradicionales y realizado con la ayuda del nitrógeno líquido, por lo que se sirve helado.


Aponiente ha sido para mí una verdadera y sobre todo placentera sorpresa. Una experiencia nueva, diferente. Un lugar que por supuesto ha ocupado un espacio importante en mi mente y en mi corazón, y al que espero tener la posibilidad de volver más pronto que tarde.

Restaurante Aponiente
c/ Puerto Escondido, 6. El Puerto de Santa María (Cádiz)
Tel. 956851870
www.aponiente.com

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Manzanilla: Tapas de ida y vuelta

Bajo el nombre de Manzanilla, Dani Garcia, chef propietario de Calima, abría a finales de Junio un bar de tapas en el centro de Málaga. Tras su desvinculación de La Moraga, cadena de bares que asesoraba, inicia una nueva etapa con Manzanilla Málaga, y muy pronto, con Manzanilla New York, un concepto diferente al de Málaga que contará con una carta de tapas pero también con platos de “Spanish Brasserie”, como él mismo denomina.

Manzanilla Málaga dispone de una extensa y atractiva carta de tapas que ellos llaman de Ida y Vuelta. Las de ida pertenecen a la tradición malagueña, aunque puestas al día al más puro estilo Dani Garcia, y las de vuelta, de clara influencia americana.

Dado que solo cuento con una oportunidad durante este viaje para visitar el Manzanilla, me dejo llevar en parte por la emoción y en parte por lo que he ido viendo que se publicaba. Estoy convencida que cualquier elección hubiese sido acertada, pero estas han sido las elegidas por mí:

Las aceitunas gordal, presentadas en un divertido pack, y rellenas de salmorejo, jugo de naranja y salvia, tapenade y de piquillos confitados. Riquísimas!!!
Tras ellas, mi perdición y todo un clásico de Dani Garcia, el gazpacho de cerezas con queso fresco y anchoas. Es de aquellos platos que no me cansaría de repetir.
Y “mi primer yogur”, una tapa que formó parte del menú de Calima el año pasado y que es delicioso. Yogur de foie, oporto y queso parmesano, una combinación exquisita.

Manzanilla cuenta con una barra expositor en el que se presentan algunas de las tapas frías. En ella, dos tarros muy apetecibles, el de foie, una receta tradicional cocinada al baño maría, y el de pasta de queso de Ronda en aceite para untar. Me quedo con los dos. Solo se necesita un buen pan y es un bocado muy incitante.

Aunque las propuestas de platillos con influencia americana también son tentadoras, he preferido quedarme con las malagueñas, por lo que para acabar elijo el flamenquín ibérico, un rollito de lomo de cerdo relleno de una douxelle de setas y queso parmesano, y el mollete de Antequera, con masita de chorizo ibérico, cebolla caramelizada y salsa chipotle. Ambos verdaderamente sabrosos.
 
Para todo el que tenga pensado visitar Málaga, no os perdáis Manzanilla, es parada obligatoria.

MANZANILLA
c/ Fresca, 12. Málaga
Tel. 952226851

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El Campero: Atún de la Almadraba en su máxima expresión

En todo viaje que planeo, siempre con finalidades gastronómicas, existe algún referente que motiva el desplazamiento. Una vez elegido el destino intento buscar las mejores menciones para completar la agenda. Debo reconocer que El Campero no era uno de los objetivos, pero después de la visita pienso que ha sido uno de los aciertos más afortunados y a buen seguro motivará un próximo viaje.
El por qué de la visita no ha sido otro que las referencias acerca del maravilloso producto que se sirve en El Campero, el extraordinario Atún de la Almadraba, pero también por sus propuestas gastronómicas, por el atractivo que supone para mí esa fusión de cocina japonesa-andaluza.
Sobre el producto y la cocina no tengo más que elogios, pero una gran parte del éxito ya se gana con la amable acogida del personal de sala. Con una carta tan extensa y tantos platos interesantes agradezco la inestimable orientación de Salvador, quien ha guiado la decisión.

Para ir abriendo boca, una copita de manzanilla y un riquísimo aperitivo hecho a base de huevas de atún, vinagre de Jerez de 25 años y aceite de oliva virgen extra, el preludio que asegura un almuerzo de alto nivel.

En el primer plato del “menú personalizado” un “Sashimi de Ventresca” imponente, el mejor que he probado jamás, y un “Tartar de cola blanca”, agradablemente graso, meloso, y aderezado en su justa medida para no tapar el sabor del fantástico atún. Dos elaboraciones conmovedoras.
A continuación, una “Brocheta en tempura” cuya parte del atún que utilizan es la facera, las membranas que se encuentran junto a los ojos, muy gelatinosa, tiernísima. La tempura estaba perfecta, crujiente y nada aceitosa. Acompañando a la brocheta una agradable mahonesa de java con manzana y curry, muy suave.
Y un plato mayúsculo, verdaderamente excepcional, el “Morrillo de atún”. Me ha emocionado la melosidad de esta parte del atún, corte situado en la cabeza, que marcado en la justa medida, como en el caso, es inmejorable.
Hubiese seguido degustando platos de atún hasta la extenuación, pero es un producto graso y es preferible no llegar a la saturación y salir con mal recuerdo. En su lugar, una “Urta al aceite de oliva”, un pescado azul típico de las costas de Cádiz que se alimenta de crustáceos y moluscos. Es delicioso, muy suave y cocinado al aceite de oliva adquiere una jugosidad estupenda. Lo sirven con unas ricas verduras salteadas.
Acompañando la comida, un Chardonnay de la zona, el Alhocen 2011 de Bodegas Miguel Domecq, ligeramente afrutado, muy fresco y equilibrado en acidez.

Para acabar, el “Queso cuajado con sorbete de Moscatel”, recomendado por Salvador, y la “Leche frita con yogur de coco”. El primero riquísimo, dulce en buena medida. La leche frita algo pesada, un poco floja comparada con el gran nivel del resto de platos.


Como he dicho al principio, uno de los motivos de mi vuelta por tierras andaluzas será con toda seguridad una nueva visita a El Campero. Me he quedado con muchas ganas de descubrir otros platos por lo que en la próxima quizás deje a un lado mi lado goloso para pedir alguna otra elaboración con atún.

Restaurante El Campero
Avda. de la Constitución, local 5. Barbate (Cádiz)
Tel. 956432300
www.restauranteelcampero.es

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CALIMA: Reinventando la cocina malagueña

En una de mis primeras andaduras gastronómicas, hace unos añitos, la curiosidad me llevaba a Ronda, concretamente a Tragabuches. Allí empezaba a dar que hablar un jovencísimo Dani García evolucionando los más típicos platos de la cocina andaluza.
Siempre he recordado con gran cariño aquel menú degustación y no he podido olvidarme de platos como el gazpacho de cerezas o el turrón de foie, propuestas que todavía hoy me parecen muy actuales.

Desde entonces he ido siguiendo la progresión de Dani, quien se ha convertido en uno de los referentes de la cocina de vanguardia española, y anhelaba este momento desde sus inicios en Calima.
Llegó, por fin, y ha sido verdaderamente memorable, divertido, muy emocionante.

Oxímoron es el menú de este año, única alternativa ya que no dispone de carta, y es un intenso recorrido por 22 sobresalientes platos que descubren la excelencia de Dani y su equipo.
Sus creaciones derrochan sabor y creatividad y pese a que la evolución desde esos inicios que yo recuerdo es eminente, su amor por la cocina de su tierra malagueña se mantiene intacto. Sus experiencias culinarias, no obstante, le han llevado a combinar con maestría sabores e ingredientes de otras cocinas, como la japonesa o la francesa.
La cocina de Dani parece no tener límites, no sigue reglas preestablecidas, aunque nada es arbitrario, todo tiene una razón de ser y, además, es divertida, un atributo que para mí es esencial hoy día en un restaurante de este tipo. Cada plato que llega a la mesa es una nueva sorpresa, algunos incluso consiguen dejar al comensal (también en las otras mesas que veo) atónito, ya sea por la belleza del mismo o por la originalidad de la creación.

Solo empezar, un curioso y original aperitivo, la “Rosquilla Ibérica”, una espuma de tomate deshidratada con panceta ibérica. Le sigue la “Empanadilla de Mi Madre”, una finísima masa de ondashi que envuelve un dulce tartar de atún, y el “Turrón de Foie Gras”, un emotivo reencuentro para mí, aunque con matices diferentes como el toque de yuzu. Sinceramente delicioso.
Continúan las sorpresas con el “Huevo sin huevo”, una cáscara en cuyo interior se sirve un suave ajoblanco con caramelo de pimientos asados y emulsión de lichis.
Y un esperadísimo “Tomate Nitro”. Deseaba ansiosamente probar este plato. Vi a Dani hacer una versión del mismo en San Sebastián Gastronomika 2009 y desde entonces soñaba con este tomate. Valió la pena esperar. En esta propuesta viene acompañado de una cremosa brandada de bacalao y polvo helado de tomate. Genial!!!
Otro guiño a la tradicional cocina andaluza es una versión muy particular de la tortilla de camarones, el “Fondo Rocoso”. Un crujiente y ligero obulato hecho con polvo de alga nori acompañado de unas quisquillas, polvo de gamba y trocitos de percebe. Formidable snack.
La “Porra de almendras y Anguila ahumada” sigue subiendo el nivel. Sobre una cremosa porra de almendras, otro típico plato malagueño, una zanahoria calcificada y una deliciosa anguila ahumada. Estupendo plato.
Y de nuevo, dos atrayentes divertimentos más, las “Cerezas con Nata”, una crema de yogur y foie bañada en una reducción de oporto y una crema de parmesano que simula la nata. Le siguen los “Garbanzos en Remojo”, unos “falsos” garbanzos hechos de pasta de sésamo blanco y negro muy cremosos, acompañados de humus y sobre un agradable y potente caldo de hierbabuena.
El “Tenderete de Boquerones” continúa trayendo alegría a la mesa. Me encantan estas sorpresas, sobre todo si además de divertidas son tan ricas. Los boquerones están marinados en vinagre y recubiertos en merengue de arroz. Se deben descolgar y comer con la mano.
El “Gazpachuelo Cítrico”, con cañaillas y sal de soja, es delicado y vaporoso.
Y un plato opcional al menú que no he podido declinar, el “Caviar”, servido en una latita “customizada”. Caviar de Riofrío bajo una espuma de bacon con trocitos de dátiles. Un toque interesante el que le aporta el ahumado de la espuma y el dulzor de los dátiles.
Sensacional “Gacha-miga de Cangrejo”. Una versión fabulosa en la que en lugar de gachas de tradicionales el ingrediente estrella es el cangrejo. Le sigue otro ilustrísimo plato, la “Bearnesa Emulsionada, con pichón y pepino”, un recuerdo a la clásica cocina francesa con un toque de frescura. Perfecta bearnesa con hígados de pichón y un nido de pasta kataifi sobre la que se encuentra un “huevo” helado de pepino que le aporta una agradecida ligereza.
Riquísima y con una textura maravillosa, la “Raya Soasada con Berenjena Frita”, acompañada por un caldo muy sabroso. Y, antes del tránsito a los postres, el “Steak Tartar” con salsa foyot (una bordalesa ligada con bearnesa) y patata souflé. Solo pondré una pequeña pega y es que a mi gusto le sobra algo de salsa; demasiado contundente a estas alturas del menú.
El paso al mundo dulce viene precedido por un impresionante carro de quesos al que es imposible decir que no, aún cuando la capacidad empieza a ser limitada. Me encantan los quesos, todos, da igual la leche, si es de pasta dura o blanda, si son intensos o suaves, secos o cremosos….. No puedo resistirme y aquí llega una gran selección: 2 de leche de cabra, uno de la Sierra de Grazalema y un Tronchón; 2 de leche de oveja, el Quesuco y uno Zamorano, y finalmente, el colofón, de leche de vaca, y el mejor a mi gusto, un estupendo Stilton con oporto.
Y llega la parte golosa…… que empieza con unos “Nenúfares de Pasión y té”. Tocinillo de cielo, fruta de la pasión, pralinés y helado de piña. Un dulce muy equilibrado por la frescura y acidez de la fruta.
Fiel a ese escenario sorpresivo, el postre más divertido y al mismo tiempo bello, servido en dos tiempos como marca la propia naturaleza: los “Gusanos de Seda”, algodón de azúcar relleno de frambuesa, cuya metamorfosis les lleva a convertirse en “La Mariposa”, de chocolate negro, crema de cereza y alas en cristal de mango.
Golosos son el “Choco-Lagavulin-Café”, un esponjo bizcocho de chocolate con helado de Lagavulin, café y piel de leche, y el “Jaque Mate”, sobre el tablero de ajedrez unos peones de chocolate blanco con coco y otros de chocolate negro relleno de melocotón sanguíneo.
El final se acerca y es hora de pedir el café o la infusión, como en mi caso, y de nuevo la puesta en escena de un carro con hierbas frescas vuelve a sorprender. Se prepara al momento ante la atenta mirada del comensal.

Y como no podía faltar a modo de “petit-fours”, la peculiar “Tarta Nupcial”, formada por diversos pisos que albergan una chocolatina con hoja de menta, una golosina de melocotón, un brownie con esponja de mango y cítricos, unas trufas y unos bombones. Aún sin fuerzas ya, no pueden quedarse en la mesa.

Cabe decir que la carta de vinos no es muy extensa, aunque más que suficiente para profanos, en cuyo grupo me incluyo aún siendo un mundo que me apasiona.

Para esta ocasión, un suave y goloso Cámbrico Rufete 2006, una edición limitada de unas 3.700 botellas producido en Castilla-León. Notas a fruta madura y algo especiado.

La experiencia de Calima, aún teniendo expectativas muy altas, ha sido más que alucinante. Un largo menú que se me ha hecho corto en el tiempo, como siempre me pasa en estos casos.

Lo bueno se hace esperar, pasa rápido, pero permanece en la memoria perpetuamente.

RESTAURANTE CALIMA
Avda. José Meliá, s/n. Marbella (Málaga)
Tel. 952764252
www.restaurantecalima.com

 

 

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Mugaritz, por la senda de la perfección

En el poco tiempo que llevo escribiendo en el blog ya he hablado de Mugaritz en diversas ocasiones, pero mi historia de amor se remonta mucho más atrás. Fue un flechazo en toda regla y desde entonces hasta ahora la magia, esa que envuelve todo enamoramiento, no ha hecho más que avivarse.
No voy a repetirme en los halagos, en mis posts anteriores lo digo casi todo, aunque en cada visita percibo detalles nuevos. La pasión y la humildad de todo el equipo son dignas de los mejores reconocimientos.
Hoy, solo quiero hacer una recomendación a quien se plantee visitar Mugaritz: dejad en casa los prejuicios, vestíos de inocencia y preparaos para la sumisión. Sólo si estáis dispuestos a entrar en el juego del desconcierto y poner en funcionamiento todos vuestros sentidos disfrutaréis plenamente de la experiencia.

En el menú que ilustro con fotos a continuación, solo se repiten 3 platos del degustado a principios de esta temporada 2012. La estacionalidad del producto es una característica implícita en la filosofía de Mugaritz, por lo que durante los meses de apertura el menú se va modificando.
En esta jornada el buen tiempo permite disfrutar de la terraza, sombreada por el emblemático “roble de la frontera” que da nombre y protege a Mugaritz, por lo que es más que recomendable tomar los aperitivos y cafés fuera.
Empezamos con una delicada Flor de cebollino en tempura, unas Zanahorias y sus flores embarradas, y un zumo de manzana natural de una pureza absoluta.

Los Bocados crocantes de Shiso y tintura de Rau-Ram, un tipo de cilantro utilizado en la cocina del sudeste asiático, y unas “Espinas” con matices de limón, ajo y cayena, un pequeño bocado lleno de sabor.
Y una última delicia, la Tosta con tuétano asado, hierbas y cenizas de rábano, es insuperable.Acompañando estos entrantes en forma de tapa, la esperada cerveza cuyo maridaje ha sido creado por el mismo equipo de Mugaritz en colaboración con un productor llamado Bob, la Lurraren Hatsa (o suspiro de la tierra). Equilibrada en aroma, amargor y de delicadas notas tostadas.

Ya en la sala, la función continúa con un impresionante Tomate y ajo dulce con crema de legumbres. La textura me recuerda a un jugosísimo trozo de carne y el sabor que le aporta el ajo negro y la sutil crema de legumbres resulta un acompañamiento perfecto.
El Carabinero con pasta fresca y tomate es un plato lleno de sabor y textura, y ¿dónde está el sabor del carabinero? Pues en la cabeza, que es la base de este maravilloso jugo. La cremosa pasta fresca es de arroz.

El Potaje de cáscaras de limón y chipirones a la parrilla de nuevo desafía al concepto de “insipidez” tan vinculado a Mugaritz. Jugo intenso, agradable nota cítrica y tierno chipirón.
Aunque no puedo elegir un solo plato, pues los repetiría todos, los Garbanzos desgranados en un estofado gelatinoso y perfumes resinosos me ha parecido magistral. El producto en sí ya es de excepción, pero la ligereza y las diversas notas aromáticas lo convierten en genial.

Y llegan los pescados…. No me cansaré de destacar la maestría con la que tratan un producto tan delicado. Me apasiona la textura, el punto de cocción y la originalidad del conjunto.
El Pescado de roca, cebolla confitada en dulce y vinagre artesano, es de una sutileza absoluta, y el Pescado de lonja con germinados sutiles de amaranto, majado de hígados de pescado y vainilla de nuevo sorprende por la singularidad de la composición.

Tras el pescado la sala entera hacemos un alto en el camino y al unísono empezamos a majar semillas y frutos secos en un mortero. En Mugaritz llaman a este momento Creando vínculos y, ya sea por la simultaneidad de la acción o por las miradas de complicidad y asombro entre comensales, está claro que lo consiguen.
Este es un plato que he visto evolucionar. En este caso el jugo con el que se mojan las semillas tiene un gusto algo más intenso y el acompañamiento son unas ricas lascas de bacalao.

La Pintada asada con una crema de su jugo y bogavante es también una nueva versión de la que probé en Mayo. Delicioso jugo y melosísima la pintada.
A continuación dos carnes. La primera, Ternera tierna de leche y huevos, tostada, néctar de flores, vinagre y concentrado del asado. Un plato magistral con el que otra vez se busca la complicidad. El trocito de panal en una pinza de madera que se ve en la imagen es el propio comensal quien debe prensarlo encima del plato para extraer el néctar de flores.
La segunda, el Ragút de lomo de cordero, sesos y la costra del asado es, además de apetitoso, un excelente juego de texturas de un mismo producto.
Debo hacer una mención muy especial al vino recomendado por el siempre tan agradable y profesional Nicolas Boise, un Domaine Tempier Bandol del 2005, de la región francesa de la Provenza, que ha ido evolucionando durante toda la comida. Fresco, con muchos matices, maduro y con la justa acidez a mi gusto. Una gran sugerencia.
La transición hacia los postres viene en forma de Menta escarchada sobre una cama de hielo picado. Grata y refrescante.

Le seguirán los Sedimentos tostados de leche y virutas de queso con crema helada de pera, y las Notas cálidas de pimienta y capuchinas con frutas del mercado. Ambos soberbios, manteniendo el excelente nivel de todo el menú.
De nuevo en la terraza, otro ofrecimiento de Nicolas, una joyita de vino portugués, concretamente de Madeira. Henriques & Henriques Terrantez de 20 años. Ligeramente dulce y algo especiado, nada empalagoso.
El Batido cremoso de hojas de higuera al limón y las Golosinas de incienso perfumadas con eucalipto son las dos ocurrencias pensadas para dar término este prolongado almuerzo pero, como es habitual, la tentación llega de la mano de Zigor con una proposición imposible de rechazar, ¿un postre final? Teniendo en cuenta que nunca quiero que se acabe mi “estancia” en Mugaritz y que no suelo resistirme a los postres, la respuesta a dicha oferta son unos Frutos rojos sobre infusión de eucaliptus. Por suerte resulta tan liviano como agradable.

Me reitero en lo que decía al inicio: imprescindible no llegar con ideas preconcebidas y dejarse llevar. Mugaritz es una experiencia en la que lo racional y lo irracional conviven el perfecta armonía.

Restaurante Mugaritz
Otzazulueta baserria Aldura-aldea, 20  
20100 Errenteria
943 52 24 55
www.mugaritz.com

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